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jueves, 1 de diciembre de 2016

DELINCUENCIA SEXUAL 1 : ETIOLOGÍA TIPOLOGÍA Y PREVENCIÓN.



La evolución de denuncias y por lo tanto, supuestas prácticas por abuso sexual en España entre 1997 y 2001, demuestran que hay un aumento en el incremento de delitos por abuso sexual. Pero que el número de denuncias se haya incrementado, no significa que la práctica delictiva lo haya hecho, puesto que según encuestas de victimización el número de casos por abuso sexual no ha aumentado, en cambio, el que sí aumenta, es el número de sensibilización e información que comporta una mayor advertencia sobre el tema, y por lo tanto una mayor confianza hacia los sistemas judiciales y policiales.

Según las encuestas de victimización mencionadas, en varios países, hay entre un 20 y un 27% de mujeres que han sufrido abuso sexual durante la infancia, de los cuales el 4% eran de gravedad. Por lo que el abuso sexual de menores, es un acto generalmente frecuente sobretodo en niñas dentro del ámbito familiar, mientras que en el caso de los chicos, es más normal encontrar casos de abuso sexual fuera del ámbito familiar.


En estudios de autoinforme retrospectivos, encontramos que un promedio del 28% de las mujeres encuestadas han experimentado algún episodio de abuso o agresión sexual.  Ahora bien, haber experimentado un abuso o agresión sexual no significa que la víctima acabe formalizando una denuncia, por lo que nos encontramos ante una clara cifra negra internacional en cuanto el recuento total y real de mujeres o hombres víctimas de un delito de índole sexual.

En España, según datos recogidos por el Observatorio de la Delincuencia (ODA) de la Universidad de Málaga, el promedio de denuncia de los delitos sexuales es aproximadamente del 30%.


ETIOLOGIA:
Gracias a múltiples estudios se ha podido documentar que determinadas experiencias y vivencias sexuales traumáticas durante la infancia y/o adolescencia puede contribuir a que en un futuro los individuos tengan conductas de abuso o agresión sexual. Generalmente, el desarrollo sexual durante la adolescencia culmina en una socialización sexual adecuada, lo que significa que el adolescente construye y adquiere los controles e inhibiciones al respecto, tanto a nivel emocional como racional. Sin embargo, los hombres (que es el género en quien más se profundiza éste tipo de estudio) que han sufrido experiencias traumáticas sobretodo de índole familiar (abandono, rechazo afectivo, victimización sexual), podrían mostrar un déficit en la autoestima, en la capacidad de comunicación y en la habilidades de relación interpersonal. Por lo que encontramos que las conductas negligentes por parte de los padres, madres o tutores, tiene relación directa con las conductas sexuales desviadas y antisociales. Que pueden derivar a una hipersexualización de la emocionalidad y conducta del adolescente, y a nivel social la generación de mecanismos de afrontamiento de sus problemas con otras personas derivando a un aislamiento social. 



En paralelo a la adolescencia, los hombres adultos delincuentes sexuales a menudo muestran distorsiones cognitivas generalmente de forma automática, creencias y actitudes tanto sobre sus víctimas, como en la creación de causas justificadoras por las que se agrede o abusa sexualmente. No obstante existe la discusión sobre si dichas distorsiones cognitivas son fruto de los factores antecedentes implicados en el origen de la conducta criminal o son justificados ad hoc del delito. 

Otro factor importante a tener en consideración, es la existencia o carencia de empatía en los delincuentes sexuales. La empatía es la relación interpersonal que tiene el individuo con los demás. Aunque estudios de revisión no han podido dar clara evidencia sobre la relación de falta de empatía y delincuencia sexual, en opinión de ésta autora, la deficiencia en las emociones, los problemas internalizantes, la afectividad, la falta de empatía, y dificultad o negación de las relaciones sociales estables, que junto con el trastorno disocial, provocan que determinados factores ambientales/sociales que se presentan en la vida del delincuente sexual o futuro delincuente sexual, faciliten la aparición de las conductas y rasgos propios éste.

Cabe mencionar que según estudios, hay dos elementos biológicos que tienen que ver con la agresión sexual; el parecido de los mediadores neuronales y hormonales como la testosterona que son los responsables de la conducta sexual y la agresiva. 

Dentro de éste campo, el hombre tiene que aprender a controlar e inhibir ciertos instintos dados por estos factores biológicos que pueden ser de carácter innato, que es el segundo elemento en cuestión, por eso el hombre tiene que poder controlar y hacer una distinción dentro del impulso sexual para que éste no acabe en una agresión sexual.

Ahora bien, aparte de los elementos biológicos, se precisa la eficacia de modelos de aprendizaje formal e informal, puesto que los modelos educativos tienen que ser precisos, contundentes y comprensible dentro de una sensibilización para que el niño o adulto no se desvíe.

Otros elementos, tienen que ver con el consumo de alcohol o productos toxicológicos, que difunden las percepciones cognitivas. Aparte, también tiene que ver las oportunidades que el agresor pueda tener para cometer el delito


TIPOLOGIA;

Según Ronald Holmes, hay cuatro tipos de violadores, que de manera general, presentan características presentes en correlaciones criminológicas.

1. En el caso de los violadores de afirmación de poder, son personas que han presentado un rendimiento académico bajo y que podemos distinguir ciertos factores relacionados con sus experiencias sexuales. Se denota un conjunto de experiencias sexuales más amplios y variados en comparación con los que no han cometido delitos sexuales, según Holmes, este tipo de violador es asiduo al material pornográfico, y generalmente, presentan desviaciones sexuales como el travestismo, el exhibicionismo, el fetichismo o el voyeurismo. También, el violador de afirmación presenta una baja empatía y ciertas desviaciones cognitivas, pues cree que durante la violación, la víctima disfruta, y de este manera, el agresor , se autoconfirma como ser sexual y materializa sus deseos y fantasías sexuales. Aparte, que se caracteriza por su aislamiento social y sus problemas socialitzadores.

2. El violador por venganza, es aquel que según correlatos criminológicos, son personas que han sufrido en la infancia abuso sexual, maltrato o una dura desatención familiar, o fueron testigos de violencia o rotura familiar y se caracteriza por ser alguien impulsivo. En este caso, el agresor intenta vengar mediante la agresión las injusticias reales o imaginarias que ha sufrido en su vida, de este modo, se consolida como persona poderosa, expresa  ira y castiga a la víctima.

3. El violador depredador es parecido al violador por venganza, con la diferencia que seguramente el primero tiene o ha tenido una vida familiar todavía más conflictiva. Es una persona con grandes y diferentes experiencias sexuales, es oportunista e impulsivo y frecuenta locales de exhibición o prostitución. Realiza la agresión para consolidarse como ser viril y poderoso.

4. El violador sádico, este personaje ya se ha visto expuesto a edad temprana a la visualización frecuente de la pornografía, además presenta una conducta, ya en edades adolescentes, sexual violenta en la que puede haber cometido agresiones o abusos sexuales precoces. Se trata de personas inteligentes que han tenido cuidado de cómo llegar a agredir a la víctima. Son agresores sexuales especializados que tienen el objetivo de crear miedo y pánico en sus víctimas y que hay un gran riesgo en este tipo de delincuentes de que produzca un asesinato o que se convierta en asesino en serie. Es muy probable, que presente un perfil psicopático.




PREVENCIÓN

La prevención del delito o prevención criminal, tiene como objetivo desviar el proceso motivacional del delincuente, disuadir el delito. El método empleado en España por ejemplo, es un conjunto de intervenciones con “amenaza”, la pena, el castigo para reducir el riesgo de comisión de delitos y las consecuencias de estos. Podemos distinguir tres tipos de prevención; la prevención primaria, secundaria y terciaria.

La prevención Primaria está dirigida a la raíz social, política y económica que influye en la aparición y ejecución de un acto delictivo. Trata de fomentar una socialización beneficiosa y útil relacionada con los objetivos sociales, como por ejemplo mejorar y promover la educación, la vivienda, el mercado laboral, el bienestar social... fomentar, motivar y mejorar las condiciones de vida esenciales para una misma oportunidad para evitar desde la raíz, actos delictivos. 

Este objetivo y causa, es realizada a través de estrategias políticoculturals, económicas o sociales.

“Dotar a los ciudadanos de capacidad social para superar de forma productiva eventuales conflictos”
Lüderssen


En el campo del abuso y agresión sexual, un ejemplo, serían los programas de formación y sensibilización de profesionales a las escuelas, realizando clases para los padres para orientarlos a entender el problema y puedan de raíz, educar a su hijo/a conforme los valores empleados.

La Prevención Secundaria actúa cuando y donde se manifiesta y exterioriza la condcuta antisocial. Se presenta en lugares y situaciones con una mayor tasa de criminalidad. Está dirigida a problemas identificados e involucrados con personas con un índice o probabilidad de delinquir. Se orienta selectivamente en espacios y sectores de la sociedad, sectores donde se considera que tienen una mayor probabilidad de protagonizar acciones delictivas. Su objetivo se plasma a través de la legislación penal y la acción policial; programas de prevención policial, de control de los medios de comunicación, ordenación urbana...

Un ejemplo para el casos de abuso y  agresión sexual, sería la intervención de los grupos de desplazamiento y formativos, educadores que realizan charlas a los centros docentes para explicar el problema de forma que los más jóvenes puedan entender qué tipo de comportamiento, es una agresión sexual.

La Prevención Terciaria referida a personas que ya han cometido acto/s delictivo/s, con un único objetivo, evitar la reincidencia al delito con un carácter punitivo. Está fomentada por programas rehabilitadores o reformadores de tipos “resocializadores” en el propio ámbito penitenciario. Programas también dirigidos al entorno físico y social dado que estos factores pueden favorecer recaer la infracción.

En el caso de los abusos sexuales, programas de prevención terciaria serían por ejemplo los talleres de reeducación y de intervenciones grupales e individuales.
El Programa de Desarrollo Integral por Agresores Sexuales (DIAS) y el programa de Redondo y otros (2012) es un programa  que incide sobre el jóvenes que ya han delinquido con el objetivo que asuman la autoría de la agresión o abuso sexual cometido y digan el motivo (situación e indicadores) por los cuales cometió el delito, poder crear una empatía del joven para que se ponga el situación de la víctima y proporcionar una educación sexual fuera de los parámetros de las agresiones y abusos sexuales.

Es importante tener en cuenta los denominados “factores de riesgo” puesto que estos son agentes o circunstancias que influyen en el sujeto, el individuo en sí o, en elementos de su propio entorno que favorece en la aparición de conductas desviadas y delictivas.

Cómo toda palabra o acto, tiene su antagonista, los factores de riesgo también, así que, explicando de una manera breve, a todo factor que podría considerarse negativo tiene su antagonista, uno de positivo, del resultado de la balanza, del acercamiento de un factor positivo al factor negativo, podríamos obtener un beneficio, en el caso de la intervención con los agresores sexuales, podríamos obtener la resocialización del delincuente. Podemos decir que el conocimiento y análisis de estos factores, su estudio, son útiles en la valoración del riesgo que el individuo o individuos tienen o se encuentran cerca para intentar atenuar estos factores que podrían incidir en el comportamiento del individuo y a una posible reincidencia.

La consideración de los factores de riesgo no solamente son útiles en el ámbito policial y judicial para la adopción de ciertas medidas de seguridad y de protección sino en el diseño de programas politico criminales.

Hay tres tipos de factores de riesgo que nos interesan, los dinámicos, estáticos y los parcialmente modificables;

Dinámicos: son aquellos factores en los que interviene el estilo de vida –antisocial- , las creencias – justificadores de la agresión- , los efectos psicológicos – aumento o inmediatez en la aparición de la ira- , las relaciones sociales – establecer una baja capacidad de comunicación, relacionarse con gente antisocial- ... son factores susceptibles a una reducción, e incluido en algunos casos, eliminados, por medio de un buen tratamiento.

Estáticos: son los que tienen que ver con el aspecto o características del propio sujeto (como por ejemplo aspectos biológicos - de género- etc) o en relación a los acontecimientos vividos en experiencias pasadas ( víctimas de agresiones o abusos sexuales, haber cometido actos delictivos, personalidad inestable...). En este sentido, nos referimos a este factores como estáticos puesto que dichos factores no pueden ser directamente modificados por medio de un tratamiento.

Parcialmente modificables: son aquellos ni totalmente estáticos ni dinámicos. Son aquellos factores que han ido surgiendo a medida que se ha ido desarrollando la personalidad y por lo tanto, la conducta del individuo. Estos factores pueden ser, el riesgo de impulsividad y autocontrol, la empatía, el consumo crónico de alcohol y/o de drogas, etc que influyen en la conducta del individuo. Los cuales pueden ser modificables en el sentido que se pueden reducir o limitar cambiando así, el estilo de vida y conducta.





En el siguiente artículo hablaremos sobre los programa de tratamiento en delincuentes sexuales.



Patricia Ortiz Brunet
Criminóloga
Contacto:portizb@uoc.edu
patricia.ortiz.brunet@gmail.com



BIBLIOGRAFIA

S. Redondo. A. Martínez- Catena (2016) Anuario de Psicología Jurídica 2016. www.elsevier.es/apj

Echeburúa, E.; Redondo, S. (2010). ¿Por qué víctima es femenino y agresor masculino? La violencia contra la pareja y las agresiones sexuales. Madrid: Pirámide.


Pérez Sánchez, J. (2002). “Bases biológicas de la agresión sexual”. Delincuencia sexual y sociedad Barcelona: Ariel.

viernes, 8 de abril de 2016

EL ASESINO SERIAL




Denominación comúnmente conocida por le público en general puesto que han sido llevados a la gran pantalla y a nuetsros televisores, ¿pero realmente sabemos lo que es un asesino en serie?, tal como pasa con los psicópatas, se ha creado un aura romanticista que acuna la idea de lo que es un asesino en serie. Hecho que facilita que ciertos medios de comunicación usen conceptos erróneos para distinguir conductas y personas, por ello a continuación les haré una breve reseña de lo que es un asesino en serie según distintos criminólogos e investigadores.

Robert K. Ressler, ex  agente especial  del conocido FBI durante más de 20 años, con una trayectoria representativa en la evolución y desarrollo de la Unidad de Ciencias de la Conducta del FBI y con especial prestigio en la evaluación de escenas de crímenes, análisis de conducta y negociación de rehenes, acunó en la década de los 70 lo que hoy en día conocemos como “Serial Killer” (asesino serial).

Ressler realizó diferentes entrevistas a asesinos convictos, los cuales cabe decir que tuvieron una gran repercusión social, como por ejemplo, Charles Manson, Ted Bundy y Jeffrey Dahmer, de entre los cuales destacó aquellos puntos psicológicos, sociales y ambientales que tenían en común elaborando así patrones de conducta (características inductivas)  para elaborar perfiles que ayudasen a futuras investigaciones para la captura del criminal.


De entre dichos patrones, se estableció que  se considera Asesino en Serie aquella persona que cometiera homicidio por lo menos tres veces y con un espacio de tiempo entre víctima y víctima, el llamado período de enfriamiento. ¿Por qué? Bien, se considera a partir de tres víctimas, asesino en serie puesto que debe presentar voluntariedad de los homicidios. Ahora bien, podemos encontrarnos con dos víctimas de un mismo sujeto  como  pasó con el que fue conocido como el Pseudoasesino en serie de España, Joaquín Villalón Díez, quien asesinó a dos transexuales en distinto tiempo y  siguiendo un mismo patrón en lo referente a sus víctimas. Éste último hecho es lo que distingue a un asesino en serie de un asesino en masa, puesto que el asesino en masa mata a varias personas de una sola vez ( generalmente) sin reparar en la identidad de las víctimas. También podemos diferenciar al asesino en serie del asesino itinerante  (Robert. K. Ressler) ya que el itinerante asesina a más de dos personas pero sin período de enfriamiento,

En la mayoría de los casos, las víctimas de los asesinos en serie presentan características comunes o algún resquicio en común que el criminólogo deberá tener cuidado en no saltárselo durante la investigación y más teniendo que cuenta que la posibilidad de encontrarnos delante de un imitador.

En general, el homicida serial es de sexo masculino, de raza blanca de entre 25 y 35 años ( su inicio)  y –normalmente- predilección por víctimas de sexo femenino. Es éste último hecho más el tipo de violencia ejercida en las víctimas lo que a Robert. K. Ressler hizo considerar que una de las causas de actuación del asesino en serie es precisamente su identidad sexual y/o rechazo de ésta debido a una baja autoestima y que se ha cuestionado su masculinidad.

Siguiendo con la teoría de Ressler. En relación con su víctima, en el momento de ejecución de homicidio, el Asesino Serial recupera momentáneamente su autoestima y poder, que se refleja en puro narcisismo. Asume el control de la situación, se excita y normalmente el “impulso sexual lo domina”. El hecho de poder cumplir sus fantasías sexuales y desenmascarar aunque sea por poco tiempo su sexualidad y disfrute de ésta, se reafirma como “depredador” y anula el sentimiento de culpa. Lo cual se observa en la evolución de los actos homicidas, los cuales tienden a ser cada vez más violentos.

Existen dos tipos de Asesinos Seriales; el Organizado y el Desorganizado.


     a) Asesino Serial Organizado

Representa el 73-75% de los casos y hablamos normalmente de individuos psicopáticos.
Principalmente, se caracterizan por tener un plan a  seguir, un objetivo, una víctima y la suficiente capacidad como para eliminar pruebas.


1.    Acostumbran a tener una familia con un ambiente normal (de cara al exterior).
2.    Durante su infancia presentaba una conducta desconcertante, frustración, miedo, timidez y/o muestra de una baja autoestima, hecho que conlleva a sus progenitores y/o tutor a considerarlo un “problema”
3.    Alumno notable.
4.    Probablemente se presenten episodios de crueldad hacia los animales.
5.    Socialmente es una persona bien considerada, acostumbra a ser una persona activa en la comunidad.
6.    De clase media o clase media alta, es probable que esté casado o tenga pareja e incluso hijos.
7.    Presentan una gran simpatía y una apariencia normal lo que aprovechan para manipular.
8.    Es probable que tenga antecedentes penales.
9.    Acostumbra a padecer de una gran frustración sexual, lo que deriva en la mayoría de casos hacia un odio a las mujeres.

Éste tipo, habitualmente conoce las ciencias forenses, por ello elije muy bien el escenario dónde cometer el delito y dónde esconder o colocar el cadáver y borrar huellas. Por ellos, lleva consigo el instrumental de sujeción tortura y homicidio (esposas, cuerda, arma blanca, drogas…). Tengamos en cuenta que en la mayoría de casos, antes del homicidio el asesino en serie acostumbra a torturar abusar y/o violar a su víctima, de manera prolongada en un espacio de tiempo por tal de satisfacer sus propias fantasías sexuales.


b)   Asesino Serial Desorganizado

Corresponde a más o menos el 25% de los casos.

1.    Indisciplinado durante su infancia.
2.    Probablemente, familia fragmentada.
3.    No muy buen alumno e incluso puede haber dificultad de aprendizaje.
4.    Probablemente se presenten episodios de crueldad hacia los animales.
5.    Acostumbran a autoexcluirse de la sociedad. Dificultad para sociabilizar.
6.    Habitualmente tienen trabajos más bien sencillos.
7.    Es muy probable que padezca de algún trastorno mental.
8.    Padecen una gran baja autoestima y problemas para mantener relaciones íntimas duraderas y sexuales.
9.    Socialmente pasan desapercibidos.

Actúan por el impulso del momento (si la oportunidad así lo deja)  y es probable que elija las víctimas al azar. Por lo que es muy probable que se deje pruebas de fácil localización en la escena del crimen, teniendo realmente, poca cura en el escenario dónde comete el delito. Normalmente se encuentran ritos o conductas habituales en este tipo de sujeto una vez que asesina a su víctima, como por ejemplo, necrofilia, mutilación, canibalismo etc.


Clasificación genérica de los asesinos en serie

a)    El económico: la causa del acto es principalmente económico, acostumbra a darse más en asesinas seriales. El agresor conoce a la víctima y aunque pueda haber relación sexual, ésta queda en segundo plano. Suelen ser asesinos organizados. 

b)    El Visionario: acostumbra a ser un sujeto que oye voces que le ordenan que cometa los crímenes. Suele ser en el caso de los asesinos desorganizados. Pueden padecer de trastornos como la psicosis o esquizofrenia.

c)    El Enviado o Misionero: éstos sujetos sienten la necesidad de liberar al mundo de personas, por medio de los homicidios puesto que considera que debe liberar al mundo de rasgos inmorales y repulsivos que considera presentan sus víctimas.

d)   El Hedonista: es el más común. Matan por la sensación pura de placer,  quedando el placer sexual (que existente) en un segundo plano, según teóricos. Pero hay dificultades para separarlo del asesino en serie que actúa por “una necesidad sexual”, el que podríamos llamar como “El Lujurioso” puesto que el placer de la comisión del asesinato en el Hedonista  acostumbra a derivar  en una excitación sexual y con ello, acostumbran a llegar al orgasmo antes, durante o después de asesinato. 






BIBLIOGRAFIA

·         Robert K. Ressler y Tom Shachtman (2005) Asesinos en Serie. Barcelona. Editorial Ariel.

·         Andrea B. Pesce (2003) Asesinos Seriales: las crónicas del horror. Barcelona. Editorial Círculo Latino.

·         Eentrevista a Robert K. Ressler por Carlos Aimeu (2003) revista Muy interesante num 267


Patricia Ortiz Brunet
Criminóloga

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Psicopatia ¿Diferencias neurobiológicas?



Influenciado por los estudios sobre la evolución de Charles Darwin, Lombroso en su libro Hombre Criminal (1876) define al delincuente como subespecie o subtipo humano corrompido. Considera que el delincuente así lo es por causas hereditarias lo que origina al delincuente como delincuente nato, siendo consecuencia de un desarrollo evolutivo humano incompleto, que caracteriza al infractor por una serie de signos (Raine, 2013). Lombroso (1876) creyó que ciertas formas anatómicas caracterizaban a los delincuentes natos, por ejemplo, las asimetrías craneales, la altura anormal del cráneo, la forma de la mandíbula, la estructura cerebral... por lo que según la teoría Lombrosiana sobre el delincuente, hay individuos que delinquen y/o son violentos como causa de su propia naturaleza. Quién iba a decir, que Lombroso tenía razón en suponer que las anormalidades fisiológicas/biológicas como la estructura cerebral, predisponen la aparición de la conducta violenta. (Raine, 2013).

Ø  Cerebro; Conducta y emoción

Estudios de diagnóstico por imagen cerebral en individuos psicopatas, según la escala PCL-R (Hare, 2003),  han demostrado anomalías estructurales y funcionales en diferentes zonas del cerebro (Raine, 2013).

Adrian Raine junto con José Sanmartín en el libro “Violencia y Psicopatía” (2000), y Raine y otros en su obra The Anatomy of Violence (2013), explican la investigación en la que se constata que hay ciertas características neurobiológicas distintas en comparación al individuo que no padece psicopatía, con las que se observan diferencias funcionales y estructurales en el cerebro del individuo psicópata delincuente.

Exponemos las diferencias halladas en los psicópatas DELINCUENTES, puesto que las avaluaciones de la psicopatía que se han realizado hasta hoy y por las que se han basado los distintos profesionales para la investigación de la psicopatía, ha sido por medio del trabajo y evaluación dentro de centros penitenciarios (por lo que faltaría constatar dichos estudios con personas psicopáticas que no se encuentren o no hayan estado en centros penitenciarios).

Se expone que la violencia está relacionada con un defectuoso funcionamiento del lóbulo prefrontal (Raine & Sanmartín, 2000. Raine, 2013) encargado de las funciones pertinentes al movimiento, la resolución de problemas, la concentración y pensamiento, el comportamiento, la “personalidad” y el  humor. (Véase Figura 1; dorsolateral derecha, color rosáceo, y la orbitofrontal derecha azul).

(Figura 1)



En la investigación realizada por Raine y otros (1994), en una penitenciaría de Estados Unidos, se demuestra que hay diferencias en la actividad de la zona prefrontal. El estudio fue realizado sobre un total de 82 sujetos, 41 asesinos psicópatas que habían sido declarados inocentes por enajenación mental y, 41 sujetos no delincuentes (estudio comparativo).
A los sujetos en estudio se les hizo realizar ciertas actividades (visuales y léxicas), que activaran la región prefrontal. Raine (1994) comprobó que los asesinos psicópatas (psicópatas violentos), mostraban menor actividad en la corteza prefrontal, tras la realización (por ejemplo) de una actividad relacionada con decisiones léxicas a nivel neutro y palabras de índole emocional. En dicho  ejercicio, se mostró la menor actividad en la zona prefrontal encargada de planificación de comportamientos, de la personalidad, del proceso de toma de decisiones y de la adecuación del comportamiento social, en comparación de la
actividad del lóbulo prefrontal del sujeto no delincuente (Véase figura 4).

 
Además, se halló en un grupo de psicópatas frustrados, psicópatas que habían sido condenados por algún delito, (Hare, 2003), una disminución del 22,3 por ciento del volumen de la sustancia gris del área prefrontal (Glenn y Raine, 2006). Tenemos que recordar que la corteza prefrontal está involucrada con las funciones cognitivas, emocionales y conductuales, y cuando se ve afectada, aumenta el riesgo de comportamientos antisociales y violentos en el individuo (Raine, 2013). La menor actividad que vemos en las imágenes c) y d) (figura 4) referentes al sujeto psicópata tanto en la prueba “neutral” como en la “emotiva”, es debido a una “pérdida de inhibición o del control de las estructuras subcorticales, filogenéticamente más primitivas, como la amígdala que según estudios, es la base del sentimiento agresivo” (Neuropsicología de la agresión impulsiva Alcázar, Bouso, Verdejo & Bezos, 2010, p 296).

En diversos estudios en que se han utilizado la resonancia magnética nuclear funcional (RMNF) se ha hallado que había una disminución en la actividad de la amígdala durante el desarrollo de estímulos emocionales, el miedo y el reconocimiento afectivo (Raine & Glenn, 2006). “Esta parte del cerebro (amígdala) está críticamente involucrada en la generación de la emoción “(Raine, 2013, p 160). Raine (2013) describe que Yaling Yang (estudiante de Raine) encontró que el lado derecho e izquierdo de la amígdala están afectados en los individuos psicópatas, teniendo una mayor descompensación en el lado derecho, siendo (generalmente) una reducción del 18 por ciento en el volumen de toda la amígdala en los individuos psicópatas. Por lo que entendemos, que la base de la generación de la emoción y empatía está más limitada en el individuo psicópata, en comparación a un individuo normal, lo que afecta a la relación empática entre psicópata violento y víctima (Raine y Glenn, 2006).

En otras investigaciones (Raine, 2013) se halló alteraciones funcionales en la región subcortical, en el hipocampo (que se encuentra tras la amígdala y tiene gran relación con la memoria y habilidad de aprendizaje).

La disfunción hipocámpica puede dar lugar a una desregulación del afecto, falta de condicionamiento al miedo contextual e insensibilidad a los indicios que predicen apresamiento. Se considera que las asimetrías cerebrales atípicas en parte reflejan la alteración de los procesos del neurodesarrollo
Neurobiología de la psicopatía; Glenn y Raine, 2006, p 162

Raine (2000) descubre que el giro angular izquierdo tiene también menos actividad que los sujetos “normales”. La zona de menor actividad se encuentra entre la región parietal, la occipital y la temporal (véase figura 5), este menor  funcionamiento tiene un gran significado por lo que se refiere a la integración de la información provinente de las tres regiones. Se ha demostrado que hay correlación entre la falta o reducción de la glucosa en la zona del giro angular izquierdo y problemas en la capacidad verbal, deficiencias en la lectura y el cálculo (Gur y otros, 1994 citado por Raine & Sanmartín, 2000). Dichas dificultades pueden tener relación con el fracaso escolar y laboral que tal y como señalan autores como Cloward y Lloyd en su obra Delinquency and Opportunity (1960) pueden ser causa de la aparición de la carrera delictiva (Raine & Sanmartín, 2000). 

 
Se descubre que hay también una menor actividad en psicópatas violentos en la zona del cuerpo calloso del cerebro (véase figura 6, flecha roja), que es la unión de las fibras blancas nerviosas, siendo el nexo entre los hemisferios derecho e izquierdo. Según las especulaciones de Raine y Sanmartín (2000), la menor actividad en el cuerpo calloso, provoca que el hemisferio derecho, que ejecuta las emociones negativas (emociones desagradables que se experimentan cuando no se obtiene un objetivo, se produce una amenaza o se vive una pérdida), no se encuentre bajo el control del hemisferio izquierdo el cual genera los procesos pertinentes a la inhibición de estas emociones negativas. Esta disociación podría tener una conexión con la aparición de la violencia, hay investigaciones que ponen de manifiesto que los sujetos a los que se les ha seccionado quirúrgicamente el cuerpo calloso, tienen grandes dificultades para expresar emociones y no tienen capacidad para entender a largo plazo las implicaciones personales en cualquier evento o situación ( Raine & Sanmartín, 2000).

Pero, que haya una menor actividad del cuerpo calloso, no significa que el funcionamiento de éste sea limitado. Raine y otros (2013) descubren que el cuerpo calloso y la corona radiada tienen un mayor volumen, es más largo y delgado en los individuos psicópatas. Se halla que el hemisferio izquierdo, responsable en gran medida del procesamiento del lenguaje, es diferente en comparación al individuo normal respecto la “lateralización”, que es la preferencia del uso del hemisferio derecho o izquierdo para las ejecuciones propias de cada hemisferio. Pero en psicópatas encontramos una mezcla de ambos hemisferios (izquierdo y derecho). 

Hecho que podría explicar sus habilidades verbales, ya que como dice Hare (2003) hay evidencias experimentales que afirman que existe el procesamiento bilateral del lenguaje en los individuos psicópatas, hecho que tendría relación con la facilidad que tienen estos individuos en mentir, por la ineficiente jerarquía de autoridad en la que se encuentra cada hemisferio cerebral, puesto que al final el habla no está ni bien integrada ni controlada. 

Por lo que entendemos que los individuos psicópatas pueden tener una mayor capacidad verbal, entiende las palabras que dice y escucha, pero sin ser interiorizadas (entiende el significado de la palabra pero no la interiorización de estas), lo que ayuda a su capacidad de mentir.


Patricia Ortiz Brunet
Criminóloga
Contacto:


BIBLIOGRAFIA
 
Ø  Alcázar, M.; Verdejo, A.; Bouso, C.; Bezos, L. (2010): Neuropsicología de la agresión impulsiva. Revista de Neurologia, 50 (5). pp 291-299

Ø  Blair, J.; Mitchell, D.; Blair, K. (2005): The Psychopath: Emotion and brain. Editorial Blackwell Publishing. Reino Unido.

 Ø  Bonilla, J.; Fernández, S. (2006): Neurobiología de la Conducta Antisocial: Psicopatología Clínica, Legal y Forense, Vol. 6 pp 67-81. Universidad Complutense de Madrid.
 
Ø  Cuquerella, A.; Subirana, M.; y Mohíno, S. (2002): Evaluación Forense de la Psicopatía mendiante la Phsychopathy Checklist Screening versión peligrosidad del psicópata: Pronóstico. Perfiles Criminales en el Escenario del Crimen. Versión: Peligrosidad del Psicópata: Pronóstico. Publicaciones Ministerio de Justicia. Madrid.


Ø  Garrido, F( 2009): Fisionomía de la psicopatía. Concepto, origen, causas y tratamiento legal. UNED. Revista de derecho penal y criminología. 3ª Época nº1. pp 79-125.
 
Ø  Hare, R.D. (2000). La naturaleza del psicópata: algunas observaciones para entender la violencia depredadora humana. En A. Raine y J. Sanmartín (Ed.), Violencia y Psicopatía, pp. 15-58. Barcelona: Editorial Ariel.
 
Ø  Hare, R.D. (2003) Sin Conciencia: el inquietante mundo de los psicópatas que nos rodea. Editorial Paidós. Barcelona.
 
Ø  Ogloff,R. & Wong, S. (1990) Electrodermal and cardiovascular evidence of a coping response in psychopaths. Criminal Justice and Behavior nº17 pp 231-245
 
Ø  Raine, A. (2013): The Anatomy of Violence: the biological roots of crime. Editorial Pantheon Books. New York

Ø  Raine, A.; Sanmartín, J. (2000) Violencia y Psicopatía. Editorial Ariel S.A. Barcelona.

Ø   Raine, A.; Glenn, A. (2009): Neurobiología de la psicopatía. Psiq. Biol. 16 (4) pp 159-66