lunes, 9 de marzo de 2015

De las habilidades sociales en el proceso de socialización


Ayer asistí a una charla sobre las Habilidades Sociales que se daba en la sede de la universidad en la que estudio. Una charla muy corta, a la par que amena sobre los conceptos básicos de estas técnicas: qué son, sus características, cómo, dónde y cuándo se aprenden y demás. Para mi sorpresa, el punto álgido se dio al finalizar, cuando se abrió el turno de preguntas, al descubrir las opiniones de algunos asistentes.

A veces, al generalizar, caemos en el error de pensar que es la gente joven de estos "tiempos modernos" los que tienen un problema al creer que el proceso de socialización de sus hijos debe recaer en la escuela, que ellos son los responsables de la educación de los menores y que cualquier fracaso convierte a las escuelas y, más concretamente, a los profesores en los "culpables" de dicho fracaso. Pero cuando asistimos a eventos de este calibre, vemos que generalizar no nos lleva a ninguna parte porque las opiniones de nuestros "mayores" nos pueden dejar con la boca abierta. De este modo, cabe destacar que no hablamos de un problema generacional, sino más bien de un problema de desinformación y (como diría nuestro amigo Zygmunt Bauman, del que algún día os hablaré con más detenimiento) de vivir en un mundo líquido acomodándose en él.



Me impresionó que gente mayor PIDIERA que estas charlas sobre las habilidades sociales, que temas como el bullying o el ciberacoso, se impartieran en las escuelas para que los docentes tomaran conciencia de la problemática actual y que se pudiera atajar el problema de raíz en los centros educacionales. Os preguntaréis por qué me impresionó... no les quito parte de razón, las escuelas tienen un papel muy importante en el proceso de socialización de nuestros hijos y, aunque crea que les privan de desarrollar un pensamiento crítico y autónomo, DEBERÍAMOS SER NOSOTROS, como padres o familia en general, los que tomáramos las riendas de dicha socialización y otorgáramos a nuestros hijos esas herramientas necesarias para desarrollarse como individuos, siendo nosotros mismos los que aprendiéramos/ enseñáramos, porque no dejamos de ser los agentes principales en la socialización primaria y porque seremos nosotros los que acompañaremos a nuestro "pupilo" durante gran parte de su vida. 


Estoy segura de que esos "padres" o "abuelos" que asistieron ayer a la charla están de acuerdo, pero no lograron expresarlo y ello da una imagen de transferencia de responsabilidades (permitid mi expresión") "muy fea". Las escuelas están para ayudarnos, no para hacer lo que a nosotros nos da cierta pereza.

Una profesora asistente, contestó de forma muy educada (algo que yo no podría haber hecho tan bien, por eso callé) que ellos ya trabajan estos temas desde que el niño es bien pequeño haciendo partícipes a los padres y, de alguna forma, dejó entrever que si los padres participan (sorprendente saber que aún hay que exigir a algún padre que diga hola, gracias y adiós) todo sería mucho más fácil.


No quiero extenderme más en este tema porque es un post de opinión sobre un hecho concreto y porque más adelante en otros posts intentaré dar mi visión sobre temas similares, pero sí quisiera acabar con una especie de reflexión para aquellos que piensan que el bullying es algo que está de moda: "Lo que está de moda es la palabra que lo define, pero el bullying ha existido siempre y siempre se han empleado mecanismos para acabar con él. No es que ahora sea más difícil atajar el problema, es que las sociedades avanzan (no sólo tecnológicamente) y nosotros debemos avanzar con ellas. No voy a decir que es saludable, pero sí voy a decir que quizás sea necesario".


"Homo sum; humani nihil a me alienum puto" - Terencio ("Soy un hombre, nada humano me es ajeno")

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Angie Muñoz Mejías
Estudiante UOC de Criminología

Twitter: @anxineta

jueves, 5 de marzo de 2015

Dr. Michael Stone: Perfil de un psicópata (Most Evil)


Empiezo este artículo sobre esta serie de documentales criminológicos de la televisión norte americana tendiendo una mano a todos los que queráis participar escribiendo un análisis de alguna película, serie o libro des del punto de vista criminológico, bien refiriéndonos a una teoría criminológica, psicológica o bajo cualquier otro punto que pueda ser de nuestro interés como estudiantes de criminología.

Perfil de un psicópata es una serie conducida por el Psiquiatra Forense Dr. Michael Stone de la Universidad de Columbia, que en España se ha emitido a través del canal Discovery Max y que podéis encontrar fácilmente en Internet*. El Dr. Stone nos propone  una “escala de maldad” creada por él en la que nos clasifica y describe a los homicidas, sus motivaciones, modus operandi y sus perfiles psicológicos. Dicha escala jerárquica que abarca des del 1er nivel al 22 fue elaborada tras cientos de entrevistas e indagaciones en expedientes de homicidas que él mismo llevó a cabo. Así mismo los documentales incluyen la reconstrucción parcial de los casos con más fama de los EEUU, entrevistas del doctor con algunos de los homicidas en prisión, descripción de los factores ambientales, psicológicos de los mismos y entrevistas con biólogos, neurólogos, genetistas y otros psiquiatras ,que finalmente, le sirven de ejemplo al Dr. Stone para explicarnos las 22 categorías y a través de ella ayudar a determinar que es lo que induce a una persona a matar.

La escala de la maldad, criterios de clasificación y ejemplos

A continuación, en la siguiente tabla, os presento los criterios de clasificación de los homicidas según la escala que el Dr. Stone creó: (cabe destacar que la mayoría de los ejemplos son  de homicidas estadounidenses, ya que el Dr. Stone es también estadounidense ).

Categoría
Clasificación
Homicidas
1
Aquellos que actúan en legítima defensa y que no presentan ninguna característica psicopática

2
Amantes celosos que comenten crímenes pasionales. Egocéntricos y/o inmaduros pero no psicópatas
Samuel Collins
3
Socios o compañeros de homicidas. De rasgos antisociales y personalidad impulsiva
Lesli Van Houten
4
Aquellos que matan en autodefensa pero que provocaron a la víctima.

5
Individuos psicológicamente traumatizados y desesperados que matan a los familiares que abusan de ellos. Drogadictos que matan para seguir satisfaciendo su adicción pero que presentan profundos remordimientos

6
Homicidas impetuosos y que actúan, según ellos, en caliente. No tienen características marcadas psicopáticas.
Robert J. Bardo, Billy Wayne Sinclair
7
Con alto grado de narcisismo que pueden tener algún trastorno sicótico y que matan a gente de su entorno (los motivos suelen ser los celos y la pasión subyacente)
Marybeth Tinning, Mark David Chapman
8
Individuos no psicópatas que matan por fura e ira reprimida y después de un evento desencadenante
Charles Witman
9
Amantes celosos despechados con características sicopáticas
Betty Broderick
10
Aquellos que matan instrumentalmente porque las víctimas se interpusieron en su camino, testigos de sus crímenes. No son considerados psicópatas pero sí egocéntricos
Rod Ferrell, Susan Smith
11
Psicópatas que mataron a gente en su camino o viaje

12
Psicópatas hambrientos de poder que mataron cuando se sintieron acorralados
Jim Jones, Ervil LeBaron
13
Psicópatas llenos de furia y con graves trastornos de personalidad
Pulliam
14
Conspiradores psicopáticos y egocéntricos
Paul y Herman Petrillo, Richard Farley
15
Spree Killers o asesinos excursionistas (ver mi artículo anterior: Depredadores Humanos)
Charles Manson, Charles Tex Watson
16
Psicópatas múltiples, asesinos en serie
Gwendolyn Gram., Theodore Kaczynki,
17
Asesinos en serie sexualmente perversos y torturadores (aunque la tortura no es su principal motivación si no la violación, en los varones, matar a la víctima es para evitar que los reconozcan)
Ted Bundy, David Berkowitz, Richard Chase
18
Homicidas torturadores (el homicidio es el principal motivo no así la tortura)
Nathan Bar-Jonah, Gary Ridgway
19
Psicópatas inclinados hacia el terrorismo, intimidación y subyugación

20
Torturadores y asesinos sicóticos (la principal motivación es la tortura no el homicidio)
Joseph Kallinger
21
Psicópatas interesados en la tortura pero no se sabe a ciencia cierta si ha cometido algún homicidio

22
Torturadores y asesinos psicopáticos en que la tortura es su principal motivación, sus crímenes suelen involucrar tortura sexual prolongada y esconden el rastro de sus víctimas posteriormente para despistar a la policía
Ian Brady, Andrei Cikatilo, Jeffrey Dahmer, Richard Ramirez

Yo, con cierto espíritu crítico, no puedo evitar pensar que, tal vez en su afán de clasificar las características psicológicas de los homicidas de una forma  tan exhaustiva, la escala del Dr. Stone sea extensa y, a mi parecer, podrían haber menos categorías (por ejemplo: homicidas, asesinos instrumentales, asesinos sicóticos y  asesinos psicopáticos; a lo sumo, proponer subcategorías de cada grupo). Pero os dejo la clasificación del Dr. Stone tal y como él la ha creado y, a su vez, os invito a ver la serie de documentales que os puede dar mucha información sobre la psicología criminal de los asesinos.

(Aquí os dejo algunos link podéis encontrar más en la misma página de la misma)


Mujeres malvadas.
http://www.documaniatv.com/social/perfil-de-un-psicopata-6-mujeres-malvadas-video_6def7cdd8.html


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Sandra Fructuoso Andrés
Estudiante Criminologia UOC
Perito Caligrafo Judicial y Perito Psicografologico Judicial
Twitter: @sandyfran6
sandyfran6@gmail.com
                                                                                  

lunes, 2 de marzo de 2015

La Purga: Moralidad o miedo al castigo?


La sociedad se rige por una serie de normas jurídicas y sociales que pretenden regular la convivencia de las personas en su comunidad. Pero, si pudiéramos cometer impunemente cualquier delito una noche al año, ¿qué haríamos? Está claro que el debate está servido.



La película “The Purge” (“La Purga”, del director James DeMonaco) trata precisamente ésta cuestión. El film, ambientado en el año 2022, refleja al gobierno de EUA convertido en una nación renacida que establece un período anual de 12 horas al año llamado “la purga” en el que cualquier acto delictivo (asesinato, robo y violación) queda totalmente impune. Esa noche sólo se rige por dos reglas:

-    - Que los funcionarios del gobierno de "ranking 10 o superior" deben permanecer ilesos
-  - El uso de las armas por encima de "Clase 4" (Armas de destrucción masiva) están prohibidas.

Lo impactante de la cuestión es centrarse en la idea principal de la película y plantearse qué nos pasaría por la mente si supiéramos que una noche al año pudiéramos cometer cualquier acto ilícito de forma impune.   

La película refleja las diferencias entre clases sociales ya que las de clase alta puede permitirse sistemas de seguridad de alta tecnología para protegerse, mientras que las clases medias y bajas son las más vulnerables ante estos actos por la falta de seguridad.

Si analizamos la consecuencia que tiene “la purga” vemos que tal y como queda reflejado en el film, esta medida hace que haya un porcentaje muy bajo de desempleo y un índice mínimo de criminalidad durante el año. Está claro que si los más pobres o familias con falta de recursos son los primeros eliminados en estas 12 horas de impunidad es lógico que el índice de desempleo baje ya que se ha eliminado a parte de la sociedad que se encuentra en esas estadísticas. En cuanto al índice más bajo de criminalidad, es seriamente discutible que realmente lo sea, ya que si se contaran todos los actos delictivos realizados durante esas 12h, ¿sería comparable a los delitos que se pudieran cometer durante todo el año de no existir esa impunidad de “la purga”?

Los motivos que llevan a los protagonistas del film a cometer crímenes son de diversa índole: venganza, envidia, afán de poder, diversión, creencia de supremacía étnica, o simplemente supervivencia.

Igualmente el debate se centraría en pensar si las personas que en una sociedad que castiga los actos delictivos no nos planteamos el realizarlos por el miedo a la ley y las normas sociales, podríamos replantearnos la idea y ser capaces de delinquir en ausencia de éstas.

Es por ello que entraríamos en el debate de si en realidad las personas no cometemos delitos no por valores morales sino por miedo a castigos legales.

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Cristina Cañamares Gordillo

Estudiante de Criminologia UOC
Licenciada en Derecho
Diplomada en postgrado de Criminalística






jueves, 26 de febrero de 2015

La prueba de la verdad grafológica: o el polígrafo grafoescritural


De todos es conocido el método del polígrafo, aunque simplemente sea de ver el uso que en las películas norte americanas se hace de él como prueba ante un jurado; pero lo que no es tan conocido es que dos eminentes Psicografólogos españoles inventaron una prueba que opera a modo de polígrafo mediante un texto específico que se le da a escribir al sujeto para la ocasión. Los precursores de esta técnica, derivada de la Grafología Emocional de Honroth, son Francisco Viñals Carrera y Mari Luz Puente Balsells.

Antecedentes:

Honroth ya  había observado, especialmente en la escritura de los niños, que en muchas ocasiones habían ciertas alteraciones en la escritura que hacía sospechar que estaban impregnadas de cierta emotividad, sobre todo en palabras claves como padre, madre, hermanito... no se trataba de una inconstancia gráfica habitual sino de pulsiones del subconsciente en determinadas situaciones y circunstancias que el niño había cargado de emoción transformando su imagen en expresión escrita. Escribiendo por ejemplo la palabra “papá” muy grande y ascendente, expresando así un sentimiento euforizante; o por el contrario cualquier otra palabra de un tamaño mucho más pequeño, expresando así un sentimiento deprimente.

Esto le llevó a Honroth a realizar su Test Gestáltico Grafoescritural (TG2), creando así una verdadera especialidad dentro de la psicografología. La base de dicho test no es otra que la apreciación por parte del examinador de que cualquier debilitamiento o alteración del ritmo gráfico puede estar debida a que la coordinación fisioneuromuscular está alterada por un recuerdo de una vivencia no placentera o que haya causado algún tipo de choque emocional en el sujeto.

Pasos de la prueba y posibles usos:

Así mismo, los autores de esta técnica, empezaron a observar alteraciones en determinadas palabras o frases en cuestionarios de solicitud de empleo. Después de haber comprobado en numerosas ocasiones, en posteriores investigaciones,  que esas alteraciones que se interpretaban como signos deprimentes,  a priori,  correspondían  después a expresiones de una falsedad o abultamiento del currículum de los sujetos; los autores decidieron perfeccionar una técnica para comprobar a través de la Grafología la veracidad o mentira de los manuscritos. Para ello esta prueba criminalística necesita de un texto dictado que el sujeto no haya podido preparar  ni “repensar” con anterioridad haciendo que la escritura sea totalmente espontánea; siendo después analizado por el experto psicografólogo.

Imaginémonos, por un momento, que investigamos un robo en una empresa por alguno de sus empleados, en dicho caso, se  prepara un texto dictado en el que se explican los hechos ocurridos con un planteamiento genérico sin involucrar al escribiente directamente, luego se va introduciendo al sujeto paulatinamente vinculando sus sentimientos y más tarde, exculpándolo expresamente con el fin de provocar en el autor del hecho delictivo una alteración en las expresiones contrarias a la verdad, que sólo él conoce.
Habitualmente, las pulsiones del subconsciente provocan la alteración graficoescritural al estar describiendo espontáneamente unos hechos que no son aceptados interiormente como verdaderos y se pueden detectar en  palabras o ideas claves como por ejemplo “yo no he robado”, “yo no soy culpable” depresiones,  caídas de letras, agrandamientos o empequeñecimientos de las letras en referencia con todo el texto y otras alteraciones significativas como equivocaciones o repasados, etc... Para evitar el error por el nerviosismo o presión sobre el sujeto es conveniente que a su vez se disponga de escritura anterior del mismo, así mismo podremos analizar, además, su personalidad, tipo de temperamento y su carácter. 

Limitaciones:

El experto ha de saber diferenciar entre el verdadero vínculo culpabilizante y el sentimiento de la responsabilidad que puede aparecer en ciertas personas que creen  haber actuado de una forma negligente y no haber puesto todos los medios para evitar el hecho. En este caso es muy común encontrarse con alteraciones de tipo deprimente pero euforizante en las frases o ideas que expresan deseos de que se encuentre al autor o autores de los hechos y la solución de la situación. Pero sin duda la limitación más grande nos la encontraremos en el caso de los psicópatas que tienen nulo el sentimiento de la culpabilidad y que carecen de remordimiento alguno, haciendo inviable la prueba.

Aplicación del estudio:


Esta prueba se llevó a cabo con éxito dentro de las investigaciones que hicieron sus autores en la Sección de Inteligencia del Estado Mayor de la Región Pirenaica. De 180 casos estudiados se descubrieron 163 presuntos culpables, ratificados por otras pruebas aplicadas  (por detectives criminólogos o por el Grupo Operativo) de los 17 casos restantes no se detectaron culpable alguno, pero en estos no se tenía la certeza que el acto delictivo hubiera sido perpetrado por alguien perteneciente a la organización investigada.

Texto sin analizar


Texto analizado


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Sandra Fructuoso Andrés
Estudiante Criminologia UOC
Perito Caligrafo Judicial y Perito Psicografologico Judicial
Twitter: @sandyfran6
sandyfran6@gmail.com

lunes, 23 de febrero de 2015

Ser o no ser (criminólogo)... esa es la cuestión


Primero de todo quiero recalcar que esto no es más que una opinión propia y personal y que, lo último que quiero es generalizar. Este es un artículo que escribí hace unos meses en mi blog y, si hoy lo expongo, es porque sigo pensando lo mismo.


“He de reconocer que es muy posible que vaya a tirar piedras sobre mi propio tejado metiéndome en este tema, pero me desilusiona leer algunos artículos (por lo que veo, muy de moda ahora) relacionados con el debate sobre a quién se le puede llamar criminólogo y a quién no.

Que si los primeros criminólogos tenían un título propio y eso no sirve de nada; que si después podía estudiarse como licenciatura y ésta tiene infinidad de carencias; que si el Ministerio de Educación reconoce que lo que sirve es cursar el Grado y es lo que va a misa; que gracias a los Colegios de Criminólogos que se están creando porqué ellos serán los filtros de la justicia…

Respeto todos y cada uno de los comentarios y artículos leídos aunque vinieran a decir algo así como “Gracias por el camino que habéis abierto para nosotros y todo lo que habéis aportado pero, dejad paso que ahora llegamos nosotros con nuestro título oficial debajo del brazo”. No quiero frivolizar con este tema y menos generalizar, porque hay muchas otras personas que no piensan así. Y a los que sí su opinión es muy respetable también.





Como siempre y como todo, para gustos los colores. Pero una vez más se reabre el debate de la “titulitis”. Vivimos en una época y sociedad en que parece que esta “titulitis” se impone ante el esfuerzo, el reciclaje, la implicación y la humanidad (ahondar en los motivos sería un tema aparte, cada uno tiene los suyos). Que te apasione algo y no tengas un título no sirve; que quieras ayudar y no tengas un título no sirve; que quieras avanzar sin un título no sirve de nada… Si optamos por una visión general de todo lo que nos rodea, tener un título sólo nos certifica que hemos pagado por unos estudios que hemos superado y colegiarnos significa que pagamos para pertenecer a un colectivo con un título oficial (que también es importante, por supuesto, pero ¿hasta qué punto?).

Estudiar es lo más importante para obtener una base adecuada y unos conocimientos básicos por los que empezar a crear un futuro, pero no sirve de nada si no te apasiona lo que has estudiado, pones tu empeño en seguir indagando en tu campo o pretendes hacer algo de provecho con las herramientas que tienes al alcance de tu mano. ¿Cuántas ocasiones hemos acudido a algún profesional porque necesitamos de sus servicios y nos hemos ido peor de cómo hemos entrado? ¿Cuántas veces hemos acudido a la Administración y hemos pensado que sin habernos movido de casa estaríamos en el mismo punto? ¿Por qué en la mayoría de sistemas de elección de personal se opta por el mejor titulado? ¿O el que mejor pasa una batería de test? ¿O el que mejor se defiende en una entrevista personal? Y así, sucesivamente…

Bien cierto es que cada puesto de trabajo exige unas condiciones y que, hay muchos ejemplos de profesiones que sin un título no podrían ejercer ya que en sus manos está la salud (física o mental) de nuestros ciudadanos, o parte de la educación de nuestros hijos, o los ahorros de toda nuestra vida o nuestra seguridad o lo que sea. Pero lo importante además de ser un buen profesional (sea lo que sea a lo que te dediques y tengas un título oficial o un título de plastilina) es la implicación, el esfuerzo y la pasión que pongas en lo que haces. No podemos dejar que nos envuelva el halo de ser meros números en multinacionales y no tan multinacionales aunque laboralmente nos eduquen así, porque ese es el primer paso hacia el automatismo. En ocasiones tenemos que dejar que algunos casos nos afecten porque es la prueba más fehaciente de que seguimos siendo humanos y que todos, al fin y al cabo, acabaremos en un hoyo similar, con más o menos flores, pero en un hoyo. Y todo esto es lo que debe empujarnos a ser cada día mejores, no sólo por nosotros y nuestro bolsillo o reconocimiento, sino sobretodo por los demás y más aquellos que nos dedicamos o dedicaremos a alguna rama con un FIN SOCIAL.


Como se dice en muchos casos: “Si quieres recorrer un camino rápido hazlo solo, pero si quieres no perderte entre las adversidades que te pueda deparar hazlo acompañado”. Y hay que tener en cuenta que ese mismo camino ya hay quien lo ha hecho antes que nosotros, y lo ha hecho bien con lo que ha tenido a su alcance en su momento, y que se esfuerza por mostrarnos lo que ha encontrado para que nosotros vayamos prevenidos y que nos tiende su mano como trampolín para que nosotros cojamos el relevo. No podemos centrar nuestros argumentos en un Sistema Educativo que ha cambiado cada dos por tres y que sigue siendo nefasto porque el título que hoy obtenemos nosotros mañana no puede servir para nada. Hay que coger de la mano al que tienes al lado y caminar hacia un mismo lugar, con tu esfuerzo y el suyo haciendo que funcione la maquinaria y el que no esté dispuesto que se suelte. Hay que ofrecer facilidades a los que quieren seguir tirando del carro y que sea su interés el que hable por ellos y no un trozo de papel que ponga que es tal o cual.

Sé que no muchos no verán la conexión entre un criminólogo y una ONG, pero cuando hablo de este tema me viene a la mente un ejemplo que he vivido, si no en primera persona, en segunda o en tercera… Es muy triste que alguien que quiera enrolarse en una ONG para AYUDAR, tenga que ser médico o profesor o pedagogo o… qué más da. Para mover un saco desde un camión al suelo no hace falta tener un título, a veces ni siquiera fuerza. Para llevar unas camisetas a unos niños y ponerse a jugar a fútbol no hace falta saber jugar. Para curar una herida o poner una vacuna sí. Debemos recordarnos de vez en cuando que, para cualquier tarea social lo importante es ser humano y ser consciente de que cada persona tenemos nuestras limitaciones pero otros muchos valores y que cada uno tenemos nuestro lugar y forma de desenvolvernos. Es verdad que la voluntad sola no siempre lo soluciona todo pero ayuda”. 


“Philosophum non facit barba” (La barba no hace al filósofo)

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Angie Muñoz Mejías
Estudiante de Criminología UOC

                Twitter: @anxineta

jueves, 19 de febrero de 2015

Medios de comunicación, opinión pública, prisas y el arte de no dejar investigar

Por todos es sabido que la opinión pública y en concreto los medios de comunicación, ejercen una presión sin limites sobre cuerpos policiales y juzgados a la hora de apremiarles durante una investigación.



Para abordar el tema vamos a tratarlo en diferentes vertientes:

1: Casos mediáticos:

Los casos que acaban siendo mediaticos son muy pocos si tenemos en cuenta el total de casos que han de abarcar las fuerzas policiales y el poder judicial. Partiendo de esta apreciación hemos de ser conscientes que hacer que un caso se convierta en relevante para la opinión pública, no siempre es beneficioso para el caso.

2: Porqué un caso es mejor que no sea mediatico?

Existe una máxima en la instrucción de una causa, que es la confidencialidad. Es por ese motivo que en multitud de ocasiones escuchamos eso de "secreto de sumario". Cuando un caso es mediático, no se puede remediar (o no se quiere remediar) que las informaciones que en principio son secretas, aparezcan de forma misteriosa en algun medio.

Algunos se amparan en la libertad de información para defender estas filtraciones, pensando que están haciendo un bien social difundiendo las informaciones (que seguramente les hará quedar muy bien delante de sus jefes y sus lectores).

El caso es que cuando un caso da el salto a la pantalla televisiva o a los rotativos de los periódicos, todas las personas que pueden ser objeto de investigación, saben que estan siendo investigados, y saben minuto a minuto lo que ha averiguado el juez durante la instrucción de su causa.

En caso de que la información no se filtre, estas personas no saben que pueden estar siendo investigadas, y por tanto sus actitudes serán las cotidianas y no variadas en función de lo que se pueda querer descubrir sobre ellos.

3: Las prisas siempre son malas consejeras:

Ligado a la filtración de información, está sin duda la presión mediatica, que en multitud de ocasiones lleva a los jueces y policias a tener que efectuar detenciones o imputaciones para que la opinión pública no se les eche encima (aunque eso vaya en contra de la instrucción y investigación de la causa).




Porqué imputar o detener antes de hora es perjudicial para la causa? Básicamente porque mientras la persona investigada está en libertad, no conoce las actuaciones que está llevando a cabo el juzgado. En el momento que a una persona se le imputa un delito, éste automáticamente pasa a ser conocedor de todo lo que se instruye en la causa y por tanto ninguna herramienta de investigación (escuchas telefonicas, visionado de cuentas bancarias, registros de llamadas) es válida a partir de ese momento ya que el investigado sabe que le investigan y por tanto no ofrecerá información valiosa (cosa que podria hacer si fuera totalmente ajeno a que le están investigando).

4: Algún ejemplo:

Podríamos poner muchos casos sobre la mesa, pero quizás, el que más relevancia tiene desde hace unos años es el de Marta del Castillo. Desde el momento en que desapareció hasta que se produjeron las detenciones, pasaron escasas semanas. Unas semanas en que la opinión pública y los medios de comunicación estuvieron sobre la noticia dia si, y dia también. Es obvio pensar, que si los autores ven por televisión su caso, y en todos los noticiarios dicen que van a encontrarlos, que estan haciendo escuchas, que les estan buscando... huirán, o evitarán a toda costa tener conversaciones entre ellos que puedan delatarles (por ejemplo).
Si en este caso se hubiera permitido realizar una instrucción mas tranquila y pausada, con paciencia, quizás se hubiera podido obtener alguna información más de las escuchas o investigaciones que se hubieran podido llevar a cabo.

5: El desconocimiento de las fases judiciales

Todo este despropósito que lleva a cabo la presión popular y los medios de comunicación, viene dado por el desconocimiento de como se instruye un proceso judicial. En casi todos los casos, el foco mediático se apaga cuando hay imputaciones en un caso, o cuando hay detenidos.

La opinión pública les cuelga la etiqueta de culpables y nunca más vuelven a salir en televisión, aunque posteriormente un juez diga que son inocentes. Para la opinión publica, ya han sido condenados en el momento que son imputados (por ejemplo en el caso de Urdangarín y la infanta, o en el caso de la misma Marta del Castillo).

Nadie se plantea explicar que una imputación no es una culpabilidad, o que más vale estar en silencio y perder una portada que perder la opción de cazar a un asesino. 

Pero a veces nos puede más la avaricia de sacar en portada algo que el periódico de al lado no sabe, o conseguir unas imagenes de la policía vigilando la casa de algún maleante porque el medio de la competencia no está alli presente. Esa avaricia es la que en muchos casos hace que la policia tenga que obviar algunos vestigios que pueden haber encontrado para apaciguar a las fieras y darles lo que necesitan, un cabeza de turco (o un posible implicado). 

Cierto es que en muchas ocasiones el detenido es culpable, pero no en todas. También es cierto, que muchos culpables se libran de una condena porque los medios han precipitado una detención o una imputación cuando el tema estaba aún en medio del proceso de investigación.



Pero de esos casos no se habla, no se hace autocrítica, no se reconduce la situación. Básicamente porque "la pela es la pela" y los dramas ajenos, ajenos son. Aquellos que sufren un crimen en sus propias carnes estan bajo el foco de los medios poco tiempo, la gente se compadece de ellos y les dan palmaditas en la espalda. Hasta que el tiempo pasa, y sucede algo diferente, más morboso, que hace que el foco apunte hacia otro lado, dejandoles solos. 

Solos para siempre, con su dolor y con su impotencia al pensar, que si nadie hubiera puesto una cámara sobre el caso, seguramente alguien pagaría con su libertad el dolor que les causó.







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Hèctor Monclús Haro
Estudiante de Criminologia UOC
Administrador de Criminologia de estar por casa
Contacto: hector.monclus@gmail.com