jueves, 12 de marzo de 2015

El poder del físico frente a Lombroso


 Sabemos que no es bueno juzgar a nadie por su apariencia, pero hay que reconocer que por determinados rasgos o patrones sociales hay determinadas personas que a primera vista nos parecen peligrosas.

 Este aspecto vivo hoy en día puede ser una herencia del científico Cesare Lombroso quien desarrolló una teoría que define a posibles delincuentes por algunos de sus rasgos físicos. Aportó al Derecho Penal y a la Criminología su Teoría del criminal Nato.

Dicha teoría se preocupa por el comportamiento humano sobretodo centrándose en el comportamiento criminal. Lombroso se dedicó a estudiar en especial a los criminales de su época y elaboró una lista de características antropológicas y psicológicas llegando a la conclusión de que el criminal no es un hombre común si no que por sus característicos constituye  un tipo especial.

Los signos característicos para el científico eran:

1. Menor capacidad craneana
2. Mayor diámetro bizigomático
3. Gran capacidad orbitaria
4. Escaso desarrollo de las partes anteriores y frontales.
5. Contrastando con el gran desarrollo facial y maxilar (pragmatismo)
5.1. Abultamiento del occipucio
5.2. Desarrollo de los parietales y temporales
5.3. Frente hundida, etc.
6. La insensibilidad moral y la falta de remordimientos
7. La imprevisión en grado portentoso
8 Una gran impulsividad



 Ésta teoría fue criticada severamente por diversos motivos morfológicos, sociológicos y psicológicos. A pesar de todo ello debemos reconocer que fue el primer estudio científico realizado que aportaba conclusiones interesantes y que lograba fortalecer al derechopenal y permitir el surgimiento de la ciencia criminológica.

Sin dejar de lado la teoría de Lombroso nos vamos a la actualidad para poder comparar esa teoría con una noticia en particular:


El artículo nos habla de un hombre llamado  Jeremy Meeks de 30 años de edad que el pasado 19 de junio fue conocido como “el preso más guapo del mundo”.



Todo empezó cuando el Departamento de Policía de Stockton (California) publicó en su página de Facebook la ficha policial de Meeks, detenido por posesión ilegal de armas y pertenencia a banda armada (Crips, una de las bandas armadas más peligrosas de California) que se enfrenta a 11 cargos criminales (habiendo sido ya encarcelado por robo y asalto a un menor en 2002 y por suplantación de identidad en 2007).

Según el artículo: “Los comentarios (que ya van por los 26.000), lejos de felicitar la labor de los agentes del orden, sólo apuntan una cosa: lo guapo que es el preso.”.
¿De verdad que en plena época del desarrollo tecnológico y globalización de las nuevas tecnologías lo único que nos importa es el físico?

Está claro que la teoría de Lombroso no quedaría muy justificada en el caso de este preso pero de ahí a que incluso tenga un grupo de admiradoras que haya realizado un crowdfunding para pagar su fianza y que su popularidad en la red social haya atraído a las agencias de modelos hay un gran paso.

Igualmente hoy en día la teoría del criminal nato no queda tan desfasada, ya que el propio artículo también explica que: En 2011, los profesores Naci Mocan, de la Universidad Estatal de Luisiana y Erdal Tekin, de la Universidad Estatal de Georgia, analizaron los perfiles de 20.745 personas, y su comportamiento entre 1994 y 2002. Descubrieron que las personas consideradas feas tenían una ratio de criminalidad mucho mayor que las consideradas guapas. Se trata de un caso típico de profecía autocumplida: la sociedad tiende a pensar que las personas feas son más proclives al delito, por lo que son empujados a este tipo de comportamientos desde la más tierna infancia y, al final, acaban cometiéndolos.”

En el artículo también se refleja que J. Meeks no es el primer caso de “criminal guapo” que se da, ya que en los años 70 el estadounidense Ted Bundy mató a 36 mujeres gracias a su atractivo físico ya que seducía a sus víctimas para después violarlas y acabar con su vida.



A este comportamiento idílico de las personas ante este tipo de delincuentes se le ha denominado “efecto halo”, el cual consiste en realizar una idea general errónea a partir de una sola característica o cualidad de una persona, en el caso que nos ocupa, un físico atractivo.

Aspecto que aunque parece mentira hace olvidar a las personas los crímenes que hayan podido realizar éstas personas.

Se trata de un fenómeno detalladamente estudiado, un prejuicio en el que todos incurrimos y del que no nos percatamos.

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Cristina Cañamares Gordillo

Estudiante de Criminologia UOC
Licenciada en Derecho
Diplomada en postgrado de Criminalística



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